La gestión temporal en TouchDesigner se articula en torno a la integridad computacional del sistema y su sincronización lógica, controlada mediante el indicador booleano ‘Realtime’ en la interfaz principal.
Su estado está intrínsecamente ligado a la tasa de fotogramas por segundo (FPS), que define la frecuencia de evaluación y renderizado de la red de operadores. Con el modo ‘Realtime’ activado, el motor de ejecución prioriza el mantenimiento de la cadencia objetivo del proyecto (típicamente 60 FPS).
Si la carga computacional excede la capacidad del sistema para completar un ciclo de renderizado dentro del intervalo de tiempo asignado (e.g., 16.67 ms), se produce un descarte de fotogramas (frame dropping) para preservar la sincronía con el reloj de tiempo real, provocando una fluctuación o descenso en la tasa de FPS. Un rendimiento mínimo viable para sistemas interactivos se considera en torno a los 30 FPS.
Al desactivar el modo ‘Realtime’, el paradigma de ejecución cambia: la prioridad se desplaza de la sincronización temporal a la integridad del proceso. El sistema deja de descartar fotogramas y ejecuta secuencialmente cada ciclo de cálculo, sin importar la duración. En este modo, el valor de FPS ya no representa una métrica de reproducción en tiempo real, sino que refleja la cadencia efectiva a la que el hardware es capaz de procesar la carga computacional en un instante específico.