Un sistema de tiempo real se define como una arquitectura computacional cuya operación está sujeta a restricciones temporales determinísticas.
Su paradigma funcional consiste en la interacción continua y reactiva con un entorno dinámico, estableciendo una correlación directa y de baja latencia entre la ingesta de datos, el pipeline de procesamiento interno y la actuación o renderización de salida.
La correcta operación de dicho sistema no solo se valida por la exactitud lógica de los resultados computacionales, sino fundamentalmente por el cumplimiento de plazos temporales (deadlines) para la entrega de dichos resultados, garantizando así una sincronía predecible entre los eventos de entrada y la respuesta del sistema.